Todavía recuerdo como si fuera ayer cuando me dijiste: "No te merezco Leire, tú vales muchísimo más que un capullo como yo".
Han pasado más de 3 meses desde esa noche, y yo aún sigo aquí, en el mismo lugar de siempre, esperando a verte, queriendo que se crucen nuestras mirandas de nuevo. Deseo impacientemente ver tu sonrisa y quedarme como siempre, colgada de ella. Aunque me haga daño, y me queme el alma por dentro. No puedo ocultar que te echo de menos. Reconozco que he desperdiciado estos últimos 4 años, desde aquel lejano septiembre del 2008. Noches en vela soñando contigo.
Echando la vista atrás, sólo queda pedirte mil veces perdón, y esperando que nunca te olvides de esta loca ipuinlari, te deseo todo lo mejor. Pues no hay nada más gratificante que saber que la persona a la que tanto has querido es feliz. Aunque yo no sea la protagonista de tu alegría.