Los momentos q se oponen a la realización de uno u otro estado límite son de la misma naturaleza: se derivan de nuestra condición humana, q es enemiga de cualquier infinitud. Se opone a ello nuestro eternamente insuficiente conocimiento del futuro; y ello se llama, en un caso, esperanza y en el otro, incertidumbre del mañana.
Se opone a ello la seguridad de la muerte, q pone límite a cualquier gozo, pero también a cualquier dolor.
Se oponen a ello las inevitables preocupaciones materiales que, así como emponzoñan cualquier felicidad duradera, de la misma manera apartan nuestra atención continuamente de la desgracia q nos oprime y convierten en fragmentaria, y por lo mismo en soportable, su conciencia.
[Si esto es un hombre (Primo Levi)]
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