Azken finean gizaki hutsak gara...

domingo, 15 de enero de 2012

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No tenía sueño, ni pizca de sueño, aunque agradecía el hecho de estar tumbada, en silencio. Lo único malo del silencio era oír el ecos de mis propios pensamientos, y muchas veces el silencio se convertía en un caos.

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