Como cada noche
su alma se desvela
el corazón se encoge
los recuerdos lo envenenan.
Proyecta en su memoria
aquellas frases secretas,
fabricadas de ilusión,
pero faltas de certeza.
Castillos en el aire
inundaron su cabeza,
avivaron su dolor,
quebraron su entereza.
Dejó su mundo a un lado,
vive adorando una estrella,
y la soledad de su habitación
es su mejor compañera.
Camina sobre sus pasos,
con un vaso de cerveza,
que solo por un rato
ayuda a espantar las penas.
Está cansada ya de luchar,
sabiendo que él no regresa.
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