Nunca he conocido a nadie que dijera que la vida le venía con un manual de instrucciones.
Por tanto, debemos dejar de pensar tanto en qué es lo que espera el destino de nosotros, y comenzar a construir nuestro propio camino. Con pasos cortos, pequeños logros que se van sumando a nuestra lista de objetivos cumplidos. Y así, al hacer recuento, olvidar los desencuentros, quedándonos siempre con el lado bueno.
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