Y yo sigo aquí, repasando los recuerdos, archivando esos momentos en los que sentíamos que éramos eternos.
Aunque siempre quedará ese miedo a lo desconocido, a sentirnos perdidos, a confundirnos de camino.
Pero no hay necesidad de excusas ni promesas cuando se siente esa confianza que raya lo irracional, pues queda todo más que dicho. Y a tu lado es fácil vivirlo.
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