¿Y si esta vida es un breve reflejo de un Universo superior? ¿Y si no disponemos de ese "libre albedrío" que nos deja actuar a nuestro antojo?
En el momento en el que nos invaden las dudas, llegamos a la conclusión de que no podemos dar nada por sentado, de que toda existencia es casual.
Todo tiene la importancia que cada uno de nosotros quiera darle. Al fin y al cabo, las decisiones más importantes son las que se toman con el corazón. Es muy fácil presumir de que 6+27=33 y estar seguros de que hemos acertado. Pero ¿qué trascendencia tiene esa afirmación en nuestras vidas? Ninguna.
En cambio, cuando elegimos tal o cual carrera, querer o no querer, seguir intentándolo o desistir,... Nunca tendremos la seguridad de haber acertado, y siempre nos quedará esa duda. Pues lo esencial de las personas son los sentimientos, que algo dentro de nosotros se active de pronto, y nos lleve a tomar la decisión que nosotros creemos adecuada.
En fin, un hecho, un sentimiento, no es ni negro ni blanco, tal vez sea de todos los colores del arcoiris. No nos dejemos embargar por la duda.
Azken finean gizaki hutsak gara...
jueves, 8 de agosto de 2013
jueves, 1 de agosto de 2013
Recuerdos que vienen y van.
Viviremos ya sin miedo dejándonos la piel a cada paso de nuestros pies.
Y si algún día sin querer nos volvemos a cruzar, te reservaré un pedazo de ese cuento que durante tantos años intentamos escribir; sin guión previo, sin lógica aparente. Esa historia, que dando tumbos supimos enderezar. Tú me prometiste que no iba a acabar, y de momento, lo estamos cumpliendo, a nuestra manera.
Siempre te creí aunque a veces, he de reconocer que supe que mentías deliberadamente, pero a mí me daba igual.
Ahora no ha cambiado nada. Es el hecho de sentirme viva cada vez que veo tu sonrisa reflejada en la mía lo que me hace continuar. Menuda sensación la de estar flotando entre tus movidas y desengaños. Saber que eres la balsa, que aunque no tenga timón se puede navegar en el mar infinito.
Y los encuentros fortuitos son los que mejor nos sientan. Ponernos al día, resumir nuestras vidas, y centrarnos en los detalles más tontos. Recordar nuestras manías, todo lo que compartimos, los halagos, también los gritos. Mis desvelos, las canciones que hablaban de ti, los consejos de hombre a niña, tus cafés y mis galletas. La sombra que iba aumentando según se movía el sol, el viento ondeando sobre nuestra cabeza, y yo que nunca sabía de dónde venía. Siempre fui un poco veleta.
Ahora la cerveza sigue fría entre tus manos. Tus ojos brillan, mirando hacia el cielo, contemplando las extrellas. Y sientes que la vida te sonríe. Eres dichoso, y yo, me alegro por ello.
Y si algún día sin querer nos volvemos a cruzar, te reservaré un pedazo de ese cuento que durante tantos años intentamos escribir; sin guión previo, sin lógica aparente. Esa historia, que dando tumbos supimos enderezar. Tú me prometiste que no iba a acabar, y de momento, lo estamos cumpliendo, a nuestra manera.
Siempre te creí aunque a veces, he de reconocer que supe que mentías deliberadamente, pero a mí me daba igual.
Ahora no ha cambiado nada. Es el hecho de sentirme viva cada vez que veo tu sonrisa reflejada en la mía lo que me hace continuar. Menuda sensación la de estar flotando entre tus movidas y desengaños. Saber que eres la balsa, que aunque no tenga timón se puede navegar en el mar infinito.
Y los encuentros fortuitos son los que mejor nos sientan. Ponernos al día, resumir nuestras vidas, y centrarnos en los detalles más tontos. Recordar nuestras manías, todo lo que compartimos, los halagos, también los gritos. Mis desvelos, las canciones que hablaban de ti, los consejos de hombre a niña, tus cafés y mis galletas. La sombra que iba aumentando según se movía el sol, el viento ondeando sobre nuestra cabeza, y yo que nunca sabía de dónde venía. Siempre fui un poco veleta.
Ahora la cerveza sigue fría entre tus manos. Tus ojos brillan, mirando hacia el cielo, contemplando las extrellas. Y sientes que la vida te sonríe. Eres dichoso, y yo, me alegro por ello.
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