¿Y si esta vida es un breve reflejo de un Universo superior? ¿Y si no disponemos de ese "libre albedrío" que nos deja actuar a nuestro antojo?
En el momento en el que nos invaden las dudas, llegamos a la conclusión de que no podemos dar nada por sentado, de que toda existencia es casual.
Todo tiene la importancia que cada uno de nosotros quiera darle. Al fin y al cabo, las decisiones más importantes son las que se toman con el corazón. Es muy fácil presumir de que 6+27=33 y estar seguros de que hemos acertado. Pero ¿qué trascendencia tiene esa afirmación en nuestras vidas? Ninguna.
En cambio, cuando elegimos tal o cual carrera, querer o no querer, seguir intentándolo o desistir,... Nunca tendremos la seguridad de haber acertado, y siempre nos quedará esa duda. Pues lo esencial de las personas son los sentimientos, que algo dentro de nosotros se active de pronto, y nos lleve a tomar la decisión que nosotros creemos adecuada.
En fin, un hecho, un sentimiento, no es ni negro ni blanco, tal vez sea de todos los colores del arcoiris. No nos dejemos embargar por la duda.
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