Llega el momento de dar un paso hacia delante. Pero no sin antes echar la vista atrás, y repasar esta última etapa de nuestra vida. Dar las gracias es una buena forma de empezar.
Hace un par de años, llegué a un nuevo colegio, con los nervios a flor de piel, la incertidumbre en la mirada y una sonrisa en el rostro, deseando descubrir qué nos depararía en los próximos meses.
La verdad es que hoy puedo decir, sin miedo a equivocarme, que mis expectativas se han superado con creces. Esperaba encontrarme un grupo incluyente, y se ha acabado convirtiendo en una pequeña gran familia.
Sabíamos que iba a ser duro, que el camino sería largo, empedrado y a veces un poco cuesta arriba. Pero todo pasa, todo llega y todo termina. Esto no hubiera sido posible sin vosotros, compañeros, amigos... Hemos avanzado con paso firme hacia delante, mano a mano, codo con codo. ahora nos queda un último esfuerzo, un pasito más para coronar la cima, después de haber ido ascendiendo poco a poco por esta gran montaña.
Probablemente todo no sea tan bonito como lo quisiéramos recordar. Quizá alguna vez se ha discutido por temas que después resultaron superfluos, tal vez se alzó demasiado la voz, se derramaron lágrimas que luego fueron inútiles, surgieron roces o se tomaron decisiones erróneas. Pero con el paso del tiempo, y dado que nuestra memoria es selectiva, nos quedamos con los mejores momentos; con el apoyo, las risas, los ánimos... y, sobre todo, con la ayuda mutua que nos hemos brindado para no tropezar.
Juntos hemos descubierto que aprender es algo más que saberse de carrerilla la tabla de multiplicar o el esqueleto humano. Que no sólo somos números en un boletín de calificación. Que la vida es algo más que eso. Jamás olvidéis que aprender es compartir, es descubrir las capacidades de cada uno y desarrollarlas para aportar al mundo la mejor versión de uno mismo.
Dentro de poco nuestras miradas se dirigirán a nuevos horizontes, cada uno escogerá su propio sendero. Independientemente del camino que sigáis, nunca abandonéis vuestros ideales y sueños. Recordad que en la vida es indispensable la curiosidad, las ganas de luchar y el esfuerzo.
Soy una de esas muchas personas que creen que lo más importante en la vida es haberla compartido con las personas adecuadas. Gracias por haber sido partícipes de esta magnífica obra. Nuestras hazañas y objetivos conseguidos quedarán para la memoria. Todos formamos los cimientos de estos recuerdos, de estos dos años de bachiller que, de una forma u otra, nos han marcado.
Gracias, a todos los que habéis hecho posible que esté hoy aquí, sonriendo por las cosas bien hechas.
Cosas De La Vida
Azken finean gizaki hutsak gara...
martes, 27 de mayo de 2014
miércoles, 16 de abril de 2014
vidas cruzadas
Lo más difícil de una historia es pensar dónde está el comienzo. Descubrir cuál es la chispa que hizo prender la llama, a partir de la cual todo empezó a ganar sentido. Encajar esas primera pieza que consiga aclarar el rompecabezas.
Yo hace tiempo que dejé de buscar, y cada día que pasa tengo más claro que ni removiendo cielo y tierra habría encontrado esa piedra angular.
Lo que sí sé es que, queramos o no, hay historias que marcan. Mejor dicho, hay personas que dejan una huella imborrable en nosotros, por mucho que nos las demos de libres. Simplemente, porque nada más cruzarnos con su mirada, nos damos cuenta de que ya nada será igual, de que, para bien o para mal, ha entrado en nuestra vida y es que todavía no he conocido a nadie que pueda presumir de llevar una vida lineal, sin encuentros y desencuentros.
De hecho, esto ocurre muy a menudo en el mundo y, lo mejor de todo, es que en la mayoría de los casos, son encuentros fortuitos, sin presiones, sin guión. En definitiva, la historia de cada uno se va componiendo de personas que de una forma u otra participan en su gran obra. Todos actores de reparto de una película con poco presupuesto y con un objetivo claro: avanzar con una sonrisa.
Yo hace tiempo que dejé de buscar, y cada día que pasa tengo más claro que ni removiendo cielo y tierra habría encontrado esa piedra angular.
Lo que sí sé es que, queramos o no, hay historias que marcan. Mejor dicho, hay personas que dejan una huella imborrable en nosotros, por mucho que nos las demos de libres. Simplemente, porque nada más cruzarnos con su mirada, nos damos cuenta de que ya nada será igual, de que, para bien o para mal, ha entrado en nuestra vida y es que todavía no he conocido a nadie que pueda presumir de llevar una vida lineal, sin encuentros y desencuentros.
De hecho, esto ocurre muy a menudo en el mundo y, lo mejor de todo, es que en la mayoría de los casos, son encuentros fortuitos, sin presiones, sin guión. En definitiva, la historia de cada uno se va componiendo de personas que de una forma u otra participan en su gran obra. Todos actores de reparto de una película con poco presupuesto y con un objetivo claro: avanzar con una sonrisa.
jueves, 27 de febrero de 2014
flash back
Vidas que se cruzan. Una sonrisa que se queda grabada para siempre en mi mente. Y todo vuelve a empezar de nuevo. El tono de tu risa, el ritmo de tu voz que se enreda entre mis deseos. Una caricia que se pierde en el vacío, y regresa puntual cada vez que mi corazón viaja a tu lado, cada vez que tu recuerdo aparece sin llamar ante mis ojos.
Todo comprimido en unos cuantos años; el tiempo suficiente como para dejar una quemadura en mi alma. Lo suficiente como para descubrir lo agridulce de la vida. Para reconocer el sabor de las lágrimas, a veces de felicidad, otras de desolación, y la mayoría de nostalgia.
Todo lo compartido ahora sirve para relacionar el frescor de la montaña con tu pasión por el senderismo; para que el viento con su fuerza me vuelva a transportar a nuestros intentos de orientación, buscando el sur y olvidando siempre el norte.
Todo comprimido en unos cuantos años; el tiempo suficiente como para dejar una quemadura en mi alma. Lo suficiente como para descubrir lo agridulce de la vida. Para reconocer el sabor de las lágrimas, a veces de felicidad, otras de desolación, y la mayoría de nostalgia.
Todo lo compartido ahora sirve para relacionar el frescor de la montaña con tu pasión por el senderismo; para que el viento con su fuerza me vuelva a transportar a nuestros intentos de orientación, buscando el sur y olvidando siempre el norte.
martes, 7 de enero de 2014
Por detener el tiempo.
"Fotografías fijas, guardadas en la memoria, que nos recuerdan cada segundo lo hermoso que es vivir."
Nos encanta fotografiarlo todo, millones de instantes que se convierten en imágenes. Álbumes repletos de de momentos vividos. Paisajes, cielos azules o que amenazan tormenta, la playa o la montaña, acontecimientos memorables, pero sobre todo, personas.
Gente con la que hemos compartido esas historietas. Dueñas, al igual que nosotros, de esas imágenes. Fotografiar para no olvidar y, al acceder a ellas, refrescar un poco la memoria.
Encontrarse de nuevo cara a cara con los que tan felices nos hicieron en algún momento de nuestra vida.
Nos encanta fotografiarlo todo, millones de instantes que se convierten en imágenes. Álbumes repletos de de momentos vividos. Paisajes, cielos azules o que amenazan tormenta, la playa o la montaña, acontecimientos memorables, pero sobre todo, personas.
Gente con la que hemos compartido esas historietas. Dueñas, al igual que nosotros, de esas imágenes. Fotografiar para no olvidar y, al acceder a ellas, refrescar un poco la memoria.
Encontrarse de nuevo cara a cara con los que tan felices nos hicieron en algún momento de nuestra vida.
sábado, 4 de enero de 2014
Tiempo de silencio
¿Puede realmente haber existido en semejante pueblo, en tal ciudad como esta, en tales calles insignificantes y vulgares un hombre que tuviera esa visión de lo humano, esa creencia de la libertad, esa melancolía desengañada tan lejana de todo heroísmo como de toda exageración, de todo fanatismo como de toda certeza? ¿Por qué hubo de hacer reír el hombre que más melancólicamente haya llevado una cabeza serena sobre unos hombros vencidos?
¿Qué significa que quien sabía que la locura no es sino la nada, el hueco, lo vacío, afirmara que solamente en la locura reposa el ser moral del hombre?
Surge un hombre que intenta que lo que no pueda en realidad ser, a pesar de todo sea. Decide pues creer. La creencia en la realidad de un mundo bueno no le impide seguir percibiendo la constante maldad del mundo bajo. Sigue sabiendo que este mundo es malo. Su locura (si bien se mira) sólo consiste en creer en la posibilidad de mejorarlo. Al llegar a este punto es preciso reír puesto que es tan evidente -aún para el más tonto- que el mundo no solo es malo, sino que no puede ser mejorado en un ardite. Riamos pues.
La imposibilidad de realizar la bondad sobre la tierra no es sino la imposibilidad con que tropieza un pobre loco para realizarla.
(Luis Martín-Santos, 1962)
viernes, 20 de diciembre de 2013
¿vuelvo?
Como un autómata que recorre esas calles inundadas de ausencia. Gritos de almas calladas. La pantalla que se vuelve negra. La Luna se tiñe de rojo y todo envenena. Una mirada que se pierde en el vacío. Nuevos rostros, antiguos gestos. Ese guiño que incita locura. Retazos de aquel tiempo ¿mejor?. Ojos cansados, sonrisas inquietas. Un "hasta que se acabe el mundo" y esa mágica canción que inunda nuestras pupilas. Un regreso, otra huida.
viernes, 15 de noviembre de 2013
aitortzea ez da nahikoa?
Cuando somos culpables, lo primero que intentamos hacer es evadir el fallo. Nos cuesta admitir que nos hemos equivocado, que ese no era el camino. Lo peor que se puede hacer en esos casos, es dar la situación por perdida, tirar la toalla. Aunque sí que es cierto que a veces, intentando enmendar el error, reconociendo nuestra culpabilidad, nos cansamos de luchar si no obtenemos resultados. Nadie puede estar pidiendo perdón eternamente.
Que siempre va a estar ahí esa sensación de impotencia, pero quiero pensar que, al igual que el ser humano pide perdón, también puede perdonar. Y que para eso estamos ¿no? Para superar los baches y no estancarnos en problemillas, malos entendidos y reproches eternos.
No sé, odio eso que se siente cuando se respira tensión, esos instantes en los que parece que cada molécula de aire se tiñe de angustia.
Que siempre va a estar ahí esa sensación de impotencia, pero quiero pensar que, al igual que el ser humano pide perdón, también puede perdonar. Y que para eso estamos ¿no? Para superar los baches y no estancarnos en problemillas, malos entendidos y reproches eternos.
No sé, odio eso que se siente cuando se respira tensión, esos instantes en los que parece que cada molécula de aire se tiñe de angustia.
domingo, 27 de octubre de 2013
"iraganean preso bizi gara"
Siempre mirando hacia atrás. Somos presos de los errores cometidos, de todo lo que no hicimos, de las caídas, de las despedidas a medias.
Nos cuesta avanzar porque seguimos clavados en aquella arena que poco a poco fue llenando nuestra vida. En su momento dejamos que nos atrapara, y ahora, se nos escurre entre los dedos cuando tratamos de apartarla. Con el paso del tiempo se va haciendo cada vez más indestructible, más compacta. Y ahí quedan, esos pequeños granos de arena, comprimiendo nuestro presente.
Algo parecido ocurre con las heridas. Duelen los primeros días, intentamos curarlas, pero al ver que siguen ahí, acabamos desistiendo. A pesar de ello, el tiempo no pasa en vano, y convierte esas aberturas en cicatrices. y ¡qué ingenuos somos creyendo que esa herida está totalmente curada! De repente, sin previo aviso, vuelve la marea, y con ella, los recuerdos salados. Son esos que, a traición, se cuelan por las cicatrices, haciendo que todo vuelva a escocer. Y vuelta a empezar.
No me equivoco mucho al afirmar que vivimos presos del pasado, con esas cadenas que nos sujetan a no sé qué. Porque cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor, y más aún si el futuro nos está brindando millones de oportunidades. Aparta esa niebla que te impide ver más allá, y vive.
jueves, 26 de septiembre de 2013
#P.
La rutina, los quehaceres diarios, a veces, nos hacen ir demasiado deprisa.
Hay momentos en los que nos paramos a pensar, hacemos recuento y descubrimos que hay algo que hace que todo encaje entre tantas piezas diferentes que componen nuestro día a día.
Las idas y las venidas; los encuentros y las despedidas; los enfados, las sonrisas,... y en mitad de todo, la cuadrilla. Es una de las partes de mi vida que hace que todo tenga sentido. Nada sería igual sin ellas.
Muchas veces nos cuesta valorar las cosas que tenemos a nuestro lado, no nos damos cuenta del valor que tienen. Eso ocurre porque tenemos tan asumido el lugar que ocupan en nuestro mundo que no recordamos que están ahí porque quieren.
Por eso nunca está de más agradecerles su fidelidad, hacerles ver que sus palabras, sus consejos, sus silencios en esos momentos puntuales, fueron, son y serán necesarias para nuestro bienestar.
Tantas cosas por vivir, por sentir y por hacer...Con ellas.
Hay momentos en los que nos paramos a pensar, hacemos recuento y descubrimos que hay algo que hace que todo encaje entre tantas piezas diferentes que componen nuestro día a día.
Las idas y las venidas; los encuentros y las despedidas; los enfados, las sonrisas,... y en mitad de todo, la cuadrilla. Es una de las partes de mi vida que hace que todo tenga sentido. Nada sería igual sin ellas.
Muchas veces nos cuesta valorar las cosas que tenemos a nuestro lado, no nos damos cuenta del valor que tienen. Eso ocurre porque tenemos tan asumido el lugar que ocupan en nuestro mundo que no recordamos que están ahí porque quieren.
Por eso nunca está de más agradecerles su fidelidad, hacerles ver que sus palabras, sus consejos, sus silencios en esos momentos puntuales, fueron, son y serán necesarias para nuestro bienestar.
Tantas cosas por vivir, por sentir y por hacer...Con ellas.
jueves, 19 de septiembre de 2013
Ojalá
Ojalá tus sentidos estén siempre a punto.
Ojalá que la lluvia rejuvenezca nuestras almas.
Ojalá mantengas la palabra exacta.
Ojalá que el deseo te visite cada noche.
Ojalá tu risa nunca se apague.
Ojalá las autopistas te lleven hasta tus metas.
Ojalá yo aparezca entre tus ilusiones ocultas.
Ojalá nunca olvides todo aquello que compartimos.
Ojalá cuando vuelvas, me encuentres donde siempre.
Ojalá que la espera no consuma mis días.
Ojalá que la lluvia rejuvenezca nuestras almas.
Ojalá mantengas la palabra exacta.
Ojalá que el deseo te visite cada noche.
Ojalá tu risa nunca se apague.
Ojalá las autopistas te lleven hasta tus metas.
Ojalá yo aparezca entre tus ilusiones ocultas.
Ojalá nunca olvides todo aquello que compartimos.
Ojalá cuando vuelvas, me encuentres donde siempre.
Ojalá que la espera no consuma mis días.
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