No sabemos con qué nos puede sorprender el destino. Un día vas tranquilamente caminando por tu vida, con una sonrisa de mentira dibujada en tu rostro, y te cruzas con él. La persona q tanto ha marcado tus días. Por la q tantas veces has derramado lágrimas inútilmente. Y pasa junto a ti indiferente, ni se atreve a mirarte a la cara, porque es consciente del mucho daño q te ha causado. Además, va junto a esa persona que ahora comparte su vida.
Sientes esa rabia e impotencia porque sabes q lo has perdido aunque realmente nunca ha sido tuyo. No quieres pensar en él, pero tu subconsciente no te da elección, y regresan a tus recuerdos todos los momentos q viviste junto a él. Sobre todo los momentos difíciles, cuando discutíais por cualquier motivo sin importancia y lo resolvíais todo con una sonrisa. Ahora eso solo forma parte del pasado… Ya no hay nada que hacer… Todo está perdido sin nisiquiera haber empezado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario