Le pesan las promesas vacías, sus hombros ya no resisten ni una más. Tener que tomar decisiones le hace parar demasiado tiempo: coger carrerilla, tomar aire, saltar el muro y limpiarse el barro de los zapatos. Le resulta demasiado engorroso, complicado, como una broma de mal gusto. Hace tiempo que ya no usa tacones, su inseguridad le hace pensar que el siguiente será un paso en falso. Se refugia tras esa sonrisa forzada, maquillada con ese pintalabios rojo carmín que tanto resalta. El brillo de sus ojos no es más que todas esas lágrimas que retiene a duras penas en su interior. Porque ya se ha autoconvencido de que llorar no es la solución. Lo único que puede hacer es seguir adelante, retomar el paso, seguir la marcha y no quedarse atrás, pensar que algún día despertará de su letargo. Tal vez, sólo le falte ese empujoncito, y decir: ¿Y por qué no empezar hoy?
Azken finean gizaki hutsak gara...
martes, 30 de abril de 2013
lunes, 22 de abril de 2013
Sonrisas que vienen y van.
Cada día yo misma me demuestro que la vida es una montaña rusa constante.
Subidas y bajadas, idas y venidas, encuentros y despedidas, sonrisas y lágrimas. Que todos hemos sentido alguna vez cómo nos arrancaban una parte de nosotros, y más tarde, volvía de manera natural a nuestro lado. Porque ese "Hasta Nunca" no existe cuando están de por medio los sentimientos. Y todos los momentos compartidos no se pueden borrar en un abrir y cerrar de ojos. Sucede que a veces, sin saber cómo, algo te vuelve a erizar la piel. Un detalle, un mensaje, una sonrisa que ya no esperabas,...
Nada golpea más fuerte que la vida, no hay nada más cruel e impredecible, pero esas rachas de desolación, se complementan con regalos que solo la vida nos ofrece, y que a veces incluso nos cuesta aceptar por no sé muy bien qué motivos.
Así que, no hagamos la vida más complicada de lo que ya es de por sí, y aceptemosla tal y como nos viene. Compartiéndola con las personas que nos hacen recordar que ir por ella con una sonrisa merece realmente la pena.
Subidas y bajadas, idas y venidas, encuentros y despedidas, sonrisas y lágrimas. Que todos hemos sentido alguna vez cómo nos arrancaban una parte de nosotros, y más tarde, volvía de manera natural a nuestro lado. Porque ese "Hasta Nunca" no existe cuando están de por medio los sentimientos. Y todos los momentos compartidos no se pueden borrar en un abrir y cerrar de ojos. Sucede que a veces, sin saber cómo, algo te vuelve a erizar la piel. Un detalle, un mensaje, una sonrisa que ya no esperabas,...
Nada golpea más fuerte que la vida, no hay nada más cruel e impredecible, pero esas rachas de desolación, se complementan con regalos que solo la vida nos ofrece, y que a veces incluso nos cuesta aceptar por no sé muy bien qué motivos.
Así que, no hagamos la vida más complicada de lo que ya es de por sí, y aceptemosla tal y como nos viene. Compartiéndola con las personas que nos hacen recordar que ir por ella con una sonrisa merece realmente la pena.
miércoles, 17 de abril de 2013
Intramuros.
Cuando la oscuridad se apodera de la habitación, uno recuerda quién es. Sobra la luz si todo está destruído, pues no hay oxígeno suficiente para encender la vela y mantener su llama. Todo está extinguido. Cualquier asomo de vida es pura ficción. El espacio se vuelve irreal y pierde su color. Y somos simples muñecos de trapo, una imagen que lo dice todo y a su vez esconde demasiado. Sombras, polvo y espejismos de lo que un día fuimos.
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